No hay pago como mi pago, grité bajo las estrellas.
(Fragmento de "Mi pago", del disco "Atrapasueños")
A Yuca Córdoba no le hace falta un firmamento espolvoreado para bramar su identidad. La añoranza de su cuna, el orgullo por el cielo y los cerros locales, y el afán por llevar la tonada propia allí donde pise se le cuelan en cada paso, en cada brote inspirador que culmina en estribillo. "Estamos construyendo la nueva canción folclórica", murmura quien se promociona como "la voz tucumana". Esta noche volverá a mutar en ufano alarido cuando presente su último disco, "Atrapasueños", en el Teatro Alberdi.
El cantautor oriundo de Alpachiri se siente adalid de un proyecto que, según él, surgió hace menos de una década y que se propone instaurar y revalorizar la identidad tucumana en el folclore nacional. "Nuestra provincia no tiene presencia en los grandes escenarios del país desde hace décadas, desde los tiempos de Mercedes Sosa, Los Tucu Tucu y Rolando "Chivo" Valladares -sostiene-. Casi siempre estuvimos influenciados por la música salteña y la santiagueña, y está todo bien con eso, es una buena influencia, pero ya es tiempo de cantarle a Tucumán".
Ese es el propósito de "Atrapasueños", cuyas letras exudan tucumanidad -término que usa Córdoba para referirse a la idiosincrasia local-. Como la de "Soy tucumano" ("soy tucumano, dulce cantor, ande donde ande llevo tu canción") o la de "Concepción", que ahonda en el paisaje en el que el compositor se crió ("Concepción, luna en el cerro, llevo tu marca por los senderos"). Aunque las letras han concentrado el mayor esmero de Córdoba y de sus colaboradores, el álbum tiene otras cualidades que intentan llamar la atención en un momento en que, lo admite el propio cantor, la venta de discos está en franca caída: "intenta ser un objeto de arte, desde las imágenes que contiene hasta su original diseño. En la dirección artística estuvo Juan Martín Medina, quien trabaja con Julieta Venegas y coordinó todo desde México y otros países. Es una gran apuesta".